París: De las Tullerías al Arco del Triunfo

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Hernaldo Prexza

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Hoy en día el Arco del Triunfo no es solo un monumento histórico, sino un punto de encuentro y un símbolo de la resiliencia, la gloria y el orgullo nacional de Francia.

Nuestro recorrido por París nos ha llevado a través de la historia, el arte y la arquitectura, al cruzar el Arco de Triunfo del Carrusel nos adentramos en el Jardín de las Tullerías, un oasis de paz que nos transporta desde la realeza hasta el presente, la majestuosa Plaza de la Concordia, nos mostró un pasado tumultuoso, hoy embellecido por el antiguo Obelisco de Luxor y sus fuentes monumentales, el camino nos llevó hacia los legendarios Campos Elíseos, una avenida que simboliza la elegancia y la celebración y culminamos en el imponente Arco del Triunfo, un monumento que enaltece la gloria militar francesa.

Cada uno de estos lugares nos cuenta una historia única, mostrando por qué París es una ciudad que fusiona perfectamente su pasado glorioso con la vitalidad del presente.

Hemos llegado al final de este segundo capitulo, te invito a visitar el siguiente blog para conocer la fascinante historia del símbolo más grande y conocido de parís, La Torre Eiffel.

Arco del Triunfo del Carrousel

Jardín de las Tullerías

Pebetero de los Juegos olímpicos de París 2024 en el Jardin de las Tullerias

La Plaza de la Concordia (Place de la Concorde)

Obelisco de Luxor (1300 a.C.) en la Plaza de la Concordia

Fuente de los Ríos (Fontaine des Fleuves)

Boulevard Champs-Élysées con el Arco del Triunfo al fondo

El Grand Palais en Champs-Élysées

Galerias Lafayette, Champs-Élysées

Nuevo hotel de Louis Vuitton en el corazón de Champs-Élysées

Arco del Triunfo (Arc de Triomphe), París.

Capitulo 2

Hemos dejado atrás la Cour Napoleón y estamos a punto de adentrarnos más en el corazón de la hermosa París, esta serie de blogs te invita a un viaje a través de los monumentos más icónicos de la capital francesa, revelando las historias que yacen detrás de su majestuosidad. Cada uno de estos lugares no es solo un punto en el mapa, sino una página viva de la historia, la cultura y la vida de París. Únete a nosotros en este viaje para descubrir las historias que hacen de esta ciudad un lugar verdaderamente mágico.

Nuestro recorrido comienza en el Arco de Triunfo del Carrusel que nos da la bienvenida al Jardín de las Tullerías, un oasis de paz y belleza que una vez fue el jardín personal de la realeza, su diseño impecable y sus esculturas nos ofrecen un primer vistazo de la grandeza de la ciudad.

El Arco del triunfo del Carrusel (Arc de Triomphe du Carrousel) es un lugar de paso para los visitantes que se dirigen al Louvre o pasean por los jardines de las Tullerías y tiene una historia tan rica y fascinante como la de los grandes hitos de la capital francesa.

Su historia comienza en 1806, por encargo del emperador Napoleón Bonaparte quien fascinado por los monumentos de la antigua Roma, Napoleón quería un arco de triunfo que honrara la gloria de su gran ejército tras la victoria en la batalla de Austerlitz, siendo así que el Arco del triunfo del Carrusel se erigió justo frente al palacio de las Tullerías, que en ese momento era la residencia de Napoleón, su propósito era ser la majestuosa puerta de entrada al patio del palacio.

Los arquitectos, siguiendo la moda neoclásica de la época, se inspiraron en el Arco de Septimio Severo en Roma (Arco que conoceremos en las próximas entregas) pero de una elegancia y delicadeza incomparables. Sus fachadas están adornadas con relieves que narran las hazañas del ejército napoleónico, como las batallas de Ulm, Austerlitz y la toma de Viena.

La parte superior del arco se embelleció con una cuadriga de caballos, una de las más célebres de la historia del arte: Los Caballos de San Marcos. Estos caballos de bronce, habían sido robados por las tropas de Napoleón de la Basílica de San Marcos en Venecia y llevados triunfalmente a París como botín de guerra.

Tras la caída de Napoleón, los caballos fueron devueltos a Venecia en 1815 y en su lugar, se colocó una nueva cuadriga, esta vez con una alegoría de la restauración de los Borbones, la cual se ha mantenido hasta el día de hoy.

La desaparición del palacio de las Tullerías a consecuencia de un incendio durante la comuna de París convirtió al Arco del Carrusel en un monumento independiente, marcando la entrada principal del Jardín de las Tullerías y abriendo una impresionante perspectiva hacia el Louvre.

Hoy en día, el Arco del Carrusel es un lugar de paso para los visitantes que se dirigen al Louvre o pasean por los Jardines de las Tullerías, aunque su grandioso vecino lo opaca, su historia nos recuerda el efímero esplendor del imperio de Napoleón y la capacidad de París para transformar y preservar su patrimonio, manteniendo viva la memoria de los grandes y pequeños acontecimientos que han forjado su identidad.

El Jardín de las Tullerías (Jardin des Tuileries) es mucho más que un simple parque; es una pieza clave en la historia y el urbanismo de París, un museo al aire libre que conecta el pasado imperial con la vitalidad de la ciudad actual, la historia de las Tullerías comienza en el siglo XVI, cuando la reina Catalina de Médicis encargó su construcción en el mismo lugar donde existían fábricas de tejas (de ahí su nombre, tuileries en francés). El jardín se diseñó inicialmente como un espacio privado del palacio de las Tullerías, su residencia real, sin embargo su verdadera transformación llegó en el siglo XVII bajo el reinado de Luis XIV, el famoso paisajista André Le Nôtre el mismo genio detrás de los jardines de Versalles, fue el encargado de re diseñar las Tullerías, Le Nôtre creó un jardín "a la francesa", un estilo caracterizado por la simetría, los estanques de agua y las largas perspectivas que se extienden hasta el horizonte, un diseño pensado para ser admirado desde las ventanas del palacio que tristemente fue incendiado y destruido en 1871 durante la comuna de París, pero los jardines lograron salvarse.

La desaparición del palacio consolidó a las Tullerías como un espacio público independiente, fue el primer jardín real que se abrió al público, uniendo el Museo del Louvre y la plaza de la Concordia en una gran y armoniosa línea recta, conocida como el "Eje Histórico".

El pebetero olímpico es una pieza única con un diseño innovador y simbólico, su historia es muy reciente, ya que fue el protagonista de los Juegos Olímpicos de París 2024, su diseño rompió con la tradición de los pebeteros fijos en un estadio, convirtiéndose en una de las atracciones más memorables de esos juegos.

Para las Olimpiadas de 2024, el comité organizador decidió que la llama olímpica no residiría en un estadio, en su lugar se optó por un concepto revolucionario: un pebetero que se elevara sobre la ciudad, su diseñador, Mathieu Lehanneur, creó una estructura que es a la vez una escultura, una pieza de ingeniería y una obra de arte conceptual.

El pebetero en sí, no es una llama de fuego tradicional, para simbolizar la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente, la "llama" es una ilusión creada con luces LED que iluminan una nube de vapor de agua, este diseño innovador tiene un doble propósito: evocar la magia del fuego sin el uso de combustibles y rendir homenaje a la historia de París, ya que los primeros vuelos públicos en globo aerostático partieron de este mismo lugar en 1783.

Desde esta ubicación privilegiada el pebetero que durante los Juegos olímpicos se elevaba 60 metros sobre la superficie, era visible desde múltiples puntos de la ciudad, uniendo visualmente el Museo del Louvre con la Plaza de la Concordia y más allá, se convirtió en un faro de luz y un punto de encuentro para los parisinos y los turistas.

Esta obra fue pensada como un legado duradero, la idea era que el "globo" volviera a exhibirse cada verano en las Tullerías hasta la celebración de los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, permitiendo que la magia de los juegos perdure en el tiempo.

Así, este pebetero no es solo un recuerdo de un evento deportivo, sino un símbolo de la visión de París para unos juegos más sostenibles y un monumento que dialoga con la rica historia de los Jardines de las Tullerías, fusionando el pasado, el presente y el futuro de la ciudad.

El Jardín de las Tullerías es un lugar de encuentro para parisinos y turistas, donde la historia, el arte y la naturaleza se entrelazan, Puedes sentarte junto a uno de los estanques, pasear bajo sus cuidados árboles o simplemente admirar las estatuas que lo embellecen, mientras te sumerges en la rica historia de la capital francesa.

Esta es una de las plazas más grandes y con más historia de París, un espacio monumental que ha sido testigo de momentos clave de la historia de Francia, desde la realeza hasta la revolución.

La plaza fue diseñada en el siglo XVIII para honrar al rey Luis XV por ello, en un principio se llamó Plaza Luis XV y estaba adornada con una estatua ecuestre del monarca, sin embargo su historia dio un giro drástico durante la revolución francesa: en 1792 la estatua del rey fue derribada y la plaza se renombró como "Plaza de la Revolución", se instaló una guillotina en su centro y fue allí donde se ejecutaron a más de 1,119 personas, incluyendo al rey Luis XVI y a María Antonieta.

Tras el final del reinado del terror en 1795 la plaza fue rebautizada con su nombre actual, "Plaza de la Concordia", como un símbolo de la reconciliación del pueblo francés.

Este monolito de granito rosa es El Obelisco de Luxor, data del 1300 a.C., es uno de los dos obeliscos que se encontraban a la entrada del templo de Luxor en Egipto, fue "ofrecido" a Francia en 1830 por el virrey de Egipto, Mehmet Alí en agradecimiento por el trabajo del egiptólogo Jean-François Champollion quien fue el primero en descifrar los jeroglíficos y considerado mundialmente el padre de la egiptología. El obelisco fue transportado con gran dificultad y se instaló en el centro de la plaza de la Concordia en 1836 y podemos ver un bajo relieve que nos cuenta  como se llevo a cabo esta hazaña en su base.

Flanqueando al obelisco se encuentran dos fuentes monumentales diseñadas por el arquitecto Jacques Ignace Hittorff y completadas en 1840. La fuente sur, conocida como la "Fuente de los Mares" (Fontaine des Mers), rinde homenaje al comercio marítimo y a la industria naval de Francia. La fuente norte, "Fuente de los Ríos" (Fontaine des Fleuves), celebra los grandes ríos de Francia, el Rin y el Ródano, así como los productos agrícolas del país. Ambas fuentes están adornadas con esculturas que representan deidades mitológicas y alegorías de la navegación y la agricultura.

Los Campos Elíseos (Champs-Élysées) no son solo un Boulevard, sino el corazón y el alma de la elegancia parisina, un lugar de celebración, historia y lujo, su historia comienza en 1640 como un simple campo con árboles plantados, una prolongación del Jardín de las Tullerías. El nombre Campos Elíseos proviene de la mitología griega, refiriéndose al paraíso de los héroes y los virtuosos, un nombre que ya presagiaba la grandeza futura de la avenida, el arquitecto y paisajista André Le Nôtre, el mismo que diseñó los jardines de Versalles fue el encargado de formalizar la avenida, dándole su característico trazado recto y ancho en el siglo XVII, su propósito era crear una gran perspectiva desde el palacio del Louvre, un eje monumental que se extiende hasta el Arco del Triunfo.

A lo largo de los siglos la avenida se transformó de un paseo campestre en un símbolo del prestigio, durante el siglo XIX se le añadieron aceras, farolas de gas y jardines, convirtiéndola en un lugar de encuentro para la alta sociedad, con el tiempo se llenó de teatros, cafés y sobre todo tiendas de lujo que la convirtieron en el centro de la moda y el estilo de vida parisino, la sección inferior, cerca de la Plaza de la Concordia, está rodeada por jardines y museos (como el Grand Palais y el Petit Palais) y el palacio del Elíseo, residencia del presidente de Francia, la parte superior es la zona más comercial y turística, con sus famosas tiendas, cines, restaurantes y galerías.

Hoy, la Plaza de la Concordia es un importante nudo vial y un punto de referencia que une la perspectiva del Jardín de las Tullerías con la avenida de los Campos Elíseos, es un lugar que combina la elegancia de su arquitectura y esculturas con una historia profunda y a veces sombría que refleja las múltiples facetas de la capital francesa.

Este edificio que se asemeja a un baúl es de las estructuras más curiosas que actualmente podemos ver recorriendo los Campos Elíseos y si, ¡nosotros también caímos en su marketing!, tal vez este será una de las pocas veces en las que verás esta estructura, somos afortunados de poder ver esta gran obra propagandística.

El baúl es en realidad un ejemplo brillante de cómo el arte, el marketing y la arquitectura pueden fusionarse para convertir algo tan mundano como una construcción en un espectáculo, su historia es mucho más reciente: Esta estructura no es el edificio final, sino una enorme lona que sirve como un cobertor temporal de andamios y obras para la construcción de lo que será el primer hotel de lujo de Louis Vuitton.

El hotel ocupará una ubicación privilegiada en los Campos Elíseos y su apertura está prevista para 2027, la idea era precisamente crear la ilusión de que un baúl gigante se estaba materializando en el corazón de París, es una gigantesca instalación artística y publicitaria que celebra la herencia de la marca.

La elección de un baúl no es casual, Louis Vuitton comenzó como un fabricante de baúles y artículos de viaje, este diseño es un tributo a sus orígenes conectando la historia de la marca con su futuro.

Los Campos Elíseos han sido testigos de los momentos más importantes de la historia de Francia, es el lugar donde se celebra el desfile militar del 14 de julio (Día de la Bastilla), un espectáculo de orgullo nacional.

Para la liberación de París en 1944 los aliados y las fuerzas de la Francia libre marcharon triunfalmente por la avenida, marcando la liberación de la ciudad de la ocupación nazi, marcando así la importancia de esta gran avenida para la ciudad.

El Arco del Triunfo de París es uno de los monumentos más emblemáticos de Francia, un poderoso símbolo de la gloria militar y de la historia de la nación, su construcción fue ordenada por Napoleón Bonaparte en 1806, tras su victoria en la batalla de Austerlitz, Napoleón quería un arco monumental para honrar a sus ejércitos prometiéndoles que "volverían a casa bajo arcos triunfales", el arquitecto Jean-François Chalgrin se inspiró en los arcos triunfales de la antigua Roma, pero a una escala mucho, mucho mayor.

El arco del triunfo de París es una obra de la arquitectura neoclásica que destaca por su monumentalidad y por la riqueza de sus detalles escultóricos, sus increíbles dimensiones son: 50 metros de altura, 45 metros de ancho y una profundidad de 22 metros, estas dimensiones lo convirtieron en el momento de su inauguración en 1836, en el arco de triunfo más grande del mundo.

En lugar de estar dedicado solo a los ejércitos de Napoleón fue dedicado a la gloria de todos los ejércitos franceses y está adornado con impresionantes relieves y esculturas que narran las grandes victorias militares de Francia, desde las guerras revolucionarias hasta las napoleónicas.

En las fachadas interiores de los grandes arcos, están grabados los nombres de 660 generales franceses y como curiosidad los nombres de aquellos que murieron en combate están subrayados, también se inscribieron los nombres de 96 batallas importantes del Imperio francés.

Las grandes bóvedas del arco están decoradas con rosetones esculpidos que le otorgan un aspecto de gran elegancia y detalle.

Debajo del arco se encuentra uno de los lugares más solemnes de París: la tumba del Soldado Desconocido.

Instalada en 1921, honra a todos los soldados no identificados que murieron en la Primera Guerra Mundial y desde 1923 una llama eterna arde en la tumba, reavivada cada noche para honrar su memoria.

En los cuatro pilares del arco, las fachadas están adornadas con relieves que representan momentos clave de la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico, aquí podemos ver a detalle "La Paz de 1815" de Antoine Étex, simboliza el fin de las guerras napoleónicas, con figuras que representan la armonía y la prosperidad.

Tambien estan "El Triunfo de 1810": De Jean-Pierre Cortot que celebra el apogeo del poder de Napoleón, muestra al emperador coronado por la diosa de la Victoria, rodeado de figuras alegóricas y "La Resistencia de 1814": creada por Antoine Étex, conmemora la resistencia del pueblo francés contra la invasión aliada. (Ver video para mayores detalles).

Finalmente en la parte superior del arco se encuentra una terraza panorámica a la que se puede acceder por ascensor o por una escalera de 284 escalones y el precio por subir es de 22 euros.